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CO-LIVING Y CO-HOUSING : viviendas sostenibles y colaborativas post COVID-19

on 29 octubre, 2021

La actual crisis sanitaria ha puesto en cuestión nuestra forma de vivir y cómo esta se ve condicionada por la arquitectura que habitamos.

Tras estar confinadas más de 5 meses, muchas personas se han dado cuenta de que su vivienda o su entorno no se adecúan a sus nuevas necesidades. Ante esta situación las respuestas que se han dado han sido muy variadas; reformas parciales o integrales, nuevos hábitos de consumo, cambio de residencia, etc.

En la arquitectura, desde antes de la pandemia ya se venían explorando varios campos de reflexión y
experimentación. Ejemplo de ello es la línea curatorial de la XVII Bienal de Arquitectura de Venecia planteada por Hashim Sarkis a modo de pregunta (visionaria) ¿Cómo viviremos juntos?; o las propuestas habitacionales de algunos de los últimos premios Pritzker como Alejandro Aravena o Lacaton Vassal.

Entre las respuestas concretas que, desde la profesión, se dan a las nuevas demandas habitacionales encontramos los modelos de vivien da colectiva como el co living y el co housing.

Fotografía 1: Quinta Monroy en Iquique del estudio Elemental de Alejandro Aravenade 2004.

Fotografía 2: reforma de edificio de viviendas en Grand Parc en Burdeos del estudio de Lacaton & Vassalde 2017

Antecedentes del co-living y co-housing

Como estamos comprobando en estos últimos meses, una crisis ajena a la arquitectura ha puesto en evidencia las carencias que sufríamos en términos habitacionales. Si miramos atrás en la historia reciente comprobaremos como esto se ha repetido y desde la profesión se han dado diferentes respuestas.

Especialmente sensibles a estas crisis son los entornos urbanos y es en ellos donde surgen las respuestas. Así ocurrió con el éxodo masivo a las ciudades durante la revolución industrial que dio lugar, por ejemplo, a los primeros edificios comunales soviéticos. Estos fueron inspiración para Le Corbusier en su reflexión acerca de la configuración urbana que, tras la Segunda Guerra Mundial, se materializó en proyectos concretos de vivienda colectiva como la Unidad habitacional de Marsella, donde se integran las viviendas con los servicios básicos.

Siguiendo este hilo, llegamos a los experimentos habitacionales desarrollados en Dinamarca. En 1967 Bodil Graae escribió un artículo periodístico que cuestionaba la estructura de la unidad familiar tradicional llamado “los niños deberían tener cien padres”. La idea de eliminar la unidad familiar por grupos colectivos ya se reflejaba en los pensamientos de la década, como podemos ver en la novela de sociedad utópica “La Isla” de Aldous Huxley. Estos diferentes pensamientos vieron su respuesta en la configuración del proyecto Saettedammen en Dinamarca desarrollado a principios de los años 70. Así se plantea una asociación de 27 casas en las que co-viven familias de todas las edades, con un gran área comunitaria y una casa común que invita a la comunidad.

Fotografía 3: plantas tipo del edificio Narkomfin en Moscú de Moisei Ginzburg y Ignatii Milinis de 1928.

Fotografía 4: sección de la Unidad habitacional de Marsella de Le Corbusierde 1945-52.

Co-living en España

El caso español es algo particular ya que su industrialización ha sido relativamente reciente y con ella el éxodo masivo a las ciudades. Además, en gran parte se dio durante una dictadura que enfocaba la vida en comunidad desde lo rural. En realidad, las relaciones entre lo público y lo privado que se tratan de recuperar con los diferentes modelos de co-living son (eran) las habituales en los medios rurales.

El año 2009 fue clave para la recuperación de estas ideas con el premio Nobel de economía otorgado a Elinor Ostrom por “su análisis de la gobernanza económica” que ha seguido desarrollando en trabajos que estudian los elementos o variables que influyen en la posibilidad de autogestión de las comunidades en relación al desarrollo de relaciones socio-ecológicas sostenibles. Con la Covid hemos podido reconocer que somos seres empáticos con una entidad social.

Fotografía 5: Esquivel, pueblo para el INC de Alejandro de la Sota de 1941-47.

¿Qué es el co-living y el co-housing?

Tanto el co-living como el co-housing son una manera de vivir en la que el usuario quiere relacionarse con sus vecinos y compartir espacios y servicios comunes. Sin embargo, hay diferencias sustanciales entre ellas que atienden al modelo de gestión y propiedad, así como al perfil de los usuarios.

Características del co-living

Por un lado tenemos el modelo co-living, orientado a un usuario joven, con perfil laboral que le permite el trabajo en remoto y sin cargas familiares. En este modelo hay un único propietario que alquila las diferentes vivendas a los usuarios y se encarga de la gestión de los servicios comunes. El usuario busca una gestión de su tiempo más que una gestión del espacio, es decir, tenerlo ya todo disponible. Los periodos de estancia suelen ser breves y las viviendas tienden a ser reducidas porque los servicios se comparten. Al ser perfiles de usuarios muy similares se busca potenciar algo así como el “networking” pero llevado al ámbito doméstico.

Si atendemos a las preferencias de los usuarios para de escoger un co-living el equipamiento (o amenities) es fundamental. El co-working es el espacio estrella, al que le sigue el gimnasio. El servicio de recepción también es muy importante, hasta tal punto que en ocasiones es casi un personal assistance que les gestiona todo. El otro punto importante es la parte ecológica, con una gestión común de la energía a través de internet para minimizar los consumos.

Características del co-housing

En el co-housing el modelo de propiedad suele ser cooperativo y los socios tener el derecho de uso. Dichos socios desarrollan el proyecto desde cero (apoyados por profesionales), planificando cómo serán las viviendas y los espacios comunes y, una vez construído, gestionando los servicios e instalaciones. El objetivo es vivir en una comunidad colaborativa.

Para los vecinos de un co-housing las preferencias suelen ir más orientadas a los espacios al aire libre como puedan ser los jardines, pero también las cocinas comunes, salas de juego o cuidados, talleres… si bien cada comunidad decide sus necesidades. En cuanto a la eficiencia ecológica suelen aportarse soluciones pasivas y materiales locales.

Fotografía 6: Las Carolinas – Co-housing para la cooperativa Entrepatios de sATT y TécnicaEco de 2016-20

Modelo habitacional post-COVID

En ADORAS atelier architecture hemos estudiado el modelo co-living para ampliar el rango de usuarios, generando una tipología de viviendas resilientes, adaptables a cada usuario y sus necesidades. Se trata de viviendas modulares, sumables entre sí y con tabiques móviles que adaptan los espacios.

Además, hemos desarrollado edificios en altura conformados por este conjunto de viviendas modulares, en los que en diferentes plantas se crean espacios seguros comunes, una manera de salir de casa sin estar directamente en el exterior.

En STAY by Kronos hemos volcado todas estas ideas desarrollando un concepto de co-living en el que los usuarios viven en una “pequeña ciudad” donde comparten una serie de amenities y, a través de una app, pueden gestionar todos estos espacios comunitarios además de ser conscientes de los niveles de consumo.

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